La protección de las manos es fundamental en el sector de la minería. Junto con la cabeza, son las partes del cuerpo que más quedan expuestas a ciertos riesgos. Desde cortes hasta golpes, conviene que los operarios sepan cómo deben actuar y qué EPP usar para mantener su seguridad.
¿Por qué potenciar la protección de las manos en minería?
Las manos presentan una alta incidencia de lesiones. Buena parte de los accidentes laborales en minería afectan a los dedos, las palmas o las muñecas. Tales problemas se dejan notar tanto en el bienestar y la salud del operario como en la propia empresa, que tendrá que enfrentarse a bajas o a posibles sanciones por incumplimiento de las normativas vigentes.
Al mismo tiempo, una correcta protección de las manos contribuye a mejorar el rendimiento del trabajador y la ergonomía. Un guante bien diseñado, por ejemplo, no solo protege, sino que facilita el agarre, la precisión y la comodidad durante la jornada laboral. Así, disminuye la fatiga y se reducen posibles errores que pudieran derivar en un accidente.
Además, los guantes de protección se diseñan para mitigar riesgos de forma efectiva. Cuando se va a trabajar con materiales abrasivos, por ejemplo, es importante que el EPP esté seleccionado en consecuencia. Es decir, necesita soportar el desgaste o los cortes. De este modo, los peligros se mantienen bajo control.
Pasos para implementar un programa efectivo de protección de manos en minería
Estos son los aspectos que se deben valorar para llevar a cabo un programa de protección de manos en el sector minero:
- Evaluación de riesgos: El punto de partida pasa por identificar y analizar los riesgos específicos a los que están expuestas las manos en cada tarea: cortes, abrasión, impactos y exposición química o térmica. Esta evaluación debe ser detallada y segmentada por puesto de trabajo, herramientas utilizadas y condiciones del entorno.
- Selección del EPP adecuado: Una vez identificados los riesgos, se procede a escoger los guantes de protección más adecuados. Es fundamental que cumplan con normativas vigentes, sean nacionales o internacionales, y que se ajusten a las exigencias reales del trabajo.
- Formación y sensibilización del personal: El programa debe incluir formación específica sobre el uso correcto del EPP, sus limitaciones y su mantenimiento. La concienciación es clave para asegurar el cumplimiento y reducir conductas de riesgo.
- Implementación y distribución: Una vez validado el equipo, se procede a su distribución sistemática, que asegurará que cada trabajador dispone del EPP adecuado para su función.
- Mantenimiento y reposición: Los guantes deben ser revisados de forma regular para detectar desgaste o daños. Un sistema eficiente de reposición garantiza que el nivel de protección no se vea comprometido.
- Mejora continua: El programa debe ser dinámico. La recopilación de datos, incidentes y la retroalimentación de los operarios permite introducir mejoras constantes. Así, el sistema se adapta a la realidad del lugar de trabajo.
En Ansell contamos con los equipos adecuados para la mejor protección de las manos en el sector minero. El objetivo es garantizar la máxima tranquilidad y seguridad en función de la realidad del sector.